Cuando se piensa en la necesidad de que los alumnos de secundaria y de bachillerato tomen decisiones y muy especialmente cuando uno se encuentra con un alumno que no sabe muy bien qué hacer ni con su presente, ni con futuro inmediato ni remoto, se suele dirigir una mirada amplia hacia el departamento de orientación, en ese intento desesperado de encontrar la solución mágica al tema.
Se considera, casi, que el asunto se resuelve aportando información sobre la variedad de recursos formativos e informativos que existen en el sistema. Se valora que cumplido ese último "trámite" ante los indecisos, hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos.
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| A TOMAR DECISIONES SE APRENDE |
A tomar decisiones se aprende. A saber qué se quiere y cómo se quiere, también se aprende. Y ... se aprende desde que uno es bien chiquitito y tiene que decidir si usa el gel en la ducha o con el agua es suficiente.
Y para aprender a decidir... para eso, es preciso que se nos exponga a la necesidad de tomar decisiones desde que podemos hacerlo, es decir, que confíen en nosotros y en nuestra capacidad de hacerlo.
Simplicidad y complejidad unidas.
